Una Justicia que repara y escucha a sobrevivientes del abuso sexual en la infancia

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Por Pamela Soto*

A más de 30 años de los hechos, la Justicia chaqueña condenó a la única imputada viva por abuso sexual en la infancia cometidos contra Rosalía y Belén cuando eran solo unas niñas.

Rosalía Alvarado y Belén Duet realizaron las denuncias en 2016. La lucha por el reconocimiento del delito por parte de la Justicia y la realización del proceso judicial correspondiente hasta llegar al juicio fue larga. Pero el apoyo de las organizaciones de mujeres y de la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros de la provincia, les permitieron llegar a la instancia de juicio y lograr que la Justicia las escuche y les dé la razón. 

Así, Noemí Alvarado fue condenada a siete años de prisión domiciliaria por corrupción de menores y partícipe necesaria del abuso sexual de dos niñas, hecho perpetrado en los años 80’ por su esposo, el ya fallecido Daniel Pacce. 

“Se pudo escuchar nuestra verdad, la pudimos probar, hubo muchas pruebas y pericias presentadas, los informes de los especialistas que nos atendieron a Belén y a mi. La condena fue una forma de reparación muy importante. Es un mensaje para los sobrevivientes y para la sociedad. Es un mensaje de que el Estado y la Justicia no toleran”, destacó Rosalía. 

Un antecedente muy importante

Las audiencias del juicio se realizaron durante todo el mes de agosto en la Cámara Tercera en lo Criminal de Resistencia. El Tribunal fue presidido por Ernesto Azcona e integrado por Virginia Ise y Natalia Kuray. 

La sentencia se dio a conocer el 26 de agosto. El Tribunal condenó a Noemí Alvarado como “autora responsable del delito de corrupción a la promoción de menores agravada por ser las víctimas, menores de 12 años de edad, en concurso ideal con abuso deshonesto”. 

Para Nahír Barud, abogada querellante, ninguna condena es acorde ni cuantificable al daño que sufren las personas sobrevivientes de abuso sexual en la infancia. Sin embargo, esta condena a Noemí Alvarado es un mensaje reparatorio después de tantos años de espera por parte de Rosalía y Belén. 

“Todas las sentencias de este tipo tienen un efecto reparador, sobre todo cuando la Justicia escucha a tiempo y no genera dilaciones como ha sucedido en otros casos desencadenando que los sobrevivientes de abusos deban esperar años para obtener justicia. Siempre que un funcionario de justicia escuche a una víctima es reparador”, afirmó la letrada. 

Asimismo, al ser consultada sobre el pedido unánime de la querella de prisión domiciliaria para Noemí Alvarado, Nahír afirmó que “responde a cuestiones humanas”. “La pena en este caso no es para castigo sino para prevención general y es un mensaje que se le da a la sociedad”. También se entiende que es un derecho de la acusada, en este caso para Noemí Alvarado por su edad y porque no se encuentra en una situación de salud que le permita estar en cárcel común. 

Empatía y escucha

Tras la lectura de la sentencia, Rosalía sintió un aire de paz en su vida después de tantos años de pelea para que su causa y la de Belén llegaran a instancia de juicio. Es que en el camino sufrieron el archivo de la causa por parte de una fiscal que consideró que los delitos estaban prescriptos, lo que trajo una pelea judicial fuerte para lograr que la causa se desarchive. 

En ese sentido, Rosalía Alvarado advierte que para que la Justicia no se retrase en la escucha ni en la investigación de delitos la integridad sexual de niñas, niños y niñes como les ocurrió a ellas, hace falta mucha formación en perspectiva de género, derechos humanos y niñez. “No se comprende de qué se trata el delito y las características que tiene el abuso sexual, no tienen empatía con los sobrevivientes”, asegura.

Además, destacó la importancia de que se respete el tiempo de las víctimas, para lo cual existe la Ley Nacional 27.206, de Respeto a los tiempos de las víctimas de delitos contra la integridad sexual, que fue sancionada en noviembre de 2015. 

“Las víctimas hablan cuando pueden, y en ese momento tienen derecho a ser escuchadas, a tener justicia y a pasar un proceso que no sea revictimizante por parte de la Justicia”, destacó Rosalía. 

El rol de la Secretaría

La Secretaría de Derechos Humanos y Géneros, a tráves del área de Litigios Estratégicos, acompaña a víctimas de violencias en causas judiciales. Se trata de políticas públicas que permiten dejar sentados precedentes judiciales en materia de acceso a derechos y a su vez pone al Estado en un rol de garantizar el acceso a Justicia y al debido proceso judicial cuando una perspna fue víctima de un delito como lo es el del atentado contra la integridad sexual. 

“El acompañamiento de la Secretaría en los casos de violencias es interdisciplinario. Específicamente contamos con distintas áreas y programas que asisten de forma integral a las víctimas, donde se les brinda acompañamiento legal, psicológico y social”, detalló Nahir Barud. 

En el caso de Rosalía y Belén, el apoyo de la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros fue psicológico, emocional y legal. 

Para Rosalía Alvarado la lucha no termina en esta sentencia, ya que en la provincia del Chaco —y en el país— existen muchas causas de abuso sexual en la infancia que no tuvieron el tratamiento y acompañamiento judicial que debían tener. Incluso a ella y a Belén les costó varios años poder llegar a esta instancia de juicio y condena.

El tratamiento que se da de estos casos dentro de la Justicia es dispar, hay algunos casos que avanzan, otros no, todo depende del Fiscal y juzgado que toque. 

Para Rosalía, la condena a Noemí Alvarado permitió instalar en la sociedad que en este tipo de delitos deben respetarse el tiempo de las víctimas. Pero, por sobre todo, que no deben cometerse. Para eso, es primordial la implementación plena de la Educación Sexual Integral en las escuelas, la visibilización en general de las características del abuso sexual en la infancia para que toda la sociedad pueda estar atenta y comprometerse con el cuidado de las infancias. 

(*) Periodista