Queremos saber ¿dónde está Maira?

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Por Pamela Soto*

El 1° de abril pasado, Maira hubiera cumplido 22 años. Su mamá, junto a todo un colectivo de mujeres aún luchan por encontrarla. El 17 de diciembre de 2016, Maira salió a dar unas vueltas por el pueblo -Villa Ángela- con sus amigos y no volvió a su casa. Desde entonces Antonia la espera. También la espera Brisa, la hija que Maira tuvo de adolescente. Y también la esperan sus hermanos, sus amigos, y todes les que conocen la historia de Maira.

En una entrevista realizada por la agencia Paco Urondo, Antonia contaba: “A Maira le gustaba hacer boxeo, soñaba con eso”. También le encantaba sacar a pasear a su hija y tenía un vínculo muy férreo con su hermana más chica, Magalí.

Durante el Encuentro Nacional de Mujeres de Resistencia 2017, le permitieron a Antonia nacionalizar el pedido de justicia por la desaparición de su hija. Hasta ese entonces, eran más de cinco las personas detenidas por la desaparición: Rodrigo Silva, Catalino Silva, Gabriel Cáceres, y Noelia y Belén Ledesma.

Sin embargo, la Justicia en 2019 -tres años después de la desaparición- solo encontró culpable por “homicidio simple” sin cuerpo -porque los restos nunca se hallaron- a Rodrigo Silva. El resto fue puesto en libertad por delitos de encubrimiento y complicidad, sin penas de prisión efectiva. Esa sentencia de “homicidio”, sin perspectiva de género, es la que no le permite a Brisa, la hija de Maira, acceder a los beneficios de la Ley Brisa, o Ley 27.452, que otorga una reparación económica a hijas e hijos víctimas de femicidios equivalente a una jubilación mínima.

El 21 de agosto de 2019, unos restos óseos fueron hallados en una zona rural de Villa Ángela. Antonia se enteró por los medios de comunicación. Si hay algo que este caso tuvo -y que tienen muchos casos de femicidios- es la falta de empatía que tanto los medios de comunicación como los agentes de la Justicia tienen hacia las familias de las víctimas.

Por eso, Antonia, además de luchar por su hija también tuvo que luchar contra los medios de comunicación y contra periodistas que, con el apoyo de agentes de la Justicia provincial, filtraron información sobre el caso sin el consentimiento de Antonia y, muchas veces, avasallando la privacidad e intimidad de Maira y su familia.

Meses después del hallazgo de los restos, un perito forense determinó que por las similitudes en la dentadura, los restos pertenecían a Maira. Para Antonia las dudas eran muchas y, a pesar de que la Justicia provincial insistía en entregarle los restos, ella no los retiró. Junto a su abogada, optaron por solicitar a la fiscalía de Villa Ángela interviniente que los restos sean analizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y que estos confirmen si se trataba o no de los restos de Maira.

Ese informe llegó la semana pasada -nuevamente en trascendidos por los medios- aunque, esta vez, Antonia ya lo sabía: los restos no son de Maira. Lo que es peor aún, pertenecen a un hombre.

“Estamos haciendo un análisis de las pericias que se hicieron y la dimensión de esa validez que se le dieron a las pericias locales porque la información que da el EAAF es absolutamente diferente. Un hueso masculino no se puede confundir con un hueso femenino”, declaró Silvina Cantero, abogada de la familia de Maira.

“Desde el momento en que me los quisieron entregar yo planteé que esos no eran los restos de mi hija. Mi corazón me lo decía”, sostuvo Antonia en declaraciones a Radio Libertad. También insistió en que es “Rodrigo Silva el único que sabe la verdad” sobre el destino final de Maira.

“Ni se imaginan el daño que me causaron, a mí, a mis hijos y a Brisa, la hija de Maira. Me mataron. Así me dejó la Justicia mintiendome, burlandose de mi dolor, de mi angustia por encontrar a mi Maira”, escribió Antonia en una carta que hizo pública días después de que se conociera el informe del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Para la abogada, esas pruebas que hizo la Fiscalía y que el perito médico forense certificó, “no fueron acertadas”. “Estamos analizando la dimensión de ese error y la negligencia que pudieron o no tener; y si es posible que desde la buena práctica haya sucedido eso”, detalló Silvina Canteros.

Antonia merece muchas explicaciones. “Me quisieron hacer creer que esos huesos eran de Maira, solo pido justicia y que devuelvan a mi Maira”..

En este contexto, la búsqueda de Maira vuelve a foja cero y, mientras tanto, Antonia, Brisa y su familia, no pueden cerrar un duelo que ya tiene más de 6 años. Según la abogada, hay una cuestión más a dirimir: seguir la búsqueda de Maira Benítez.

“Vamos a trazar una estrategia para determinar junto con Antonia, qué otras pruebas necesitamos dentro de la causa. Tenemos que asesorarnos con otros peritos para saber cómo avanzamos debido a que las pruebas y diligencias tradicionales ya se realizaron en el marco de la causa que tuvo condena en 2019”.

En otro orden de importancia se encuentra la sentencia por el homicido -sin cuerpo- de Maira.  A principios de 2021, Silvina Canteros presentó un recurso extraordinario para que los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación revean el fallo y se aplique una perspectiva de género en la condena. Pero ese recurso fue rechazado y ahora es otra de las razones por las que no descarta acudir a organismos internacionales.

Maira hoy es el emblema de muchas pibas y una de las razones por las que deciden salir a la calle en cada marcha y en cada fecha feminista.

Maira somos todas las pibas que salimos a pasear por nuestro barrio o pueblo y logramos volver a casa sanas y salvas. Pero ella no volvió, y por eso urge una Justicia con perspectiva de género que investigue y responda ¿dónde está Maira?.

(*) Periodista.