El arte, un puente para conservar la cultura

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Por Melisa Sotelo*

Siboney Haylly Zamora Aray es artista perteneciente al pueblo wichí por parte de padre y al pueblo venezolano Cariña por parte de madre. Haylly sostiene que los artistas son puentes para plasmar la mente colectiva, y desde esta concepción opta por el compromiso artístico de volver imagen los relatos sagrados de la cosmogonía wichí. Haylly estudió en el Instituto Superior del Profesorado de Enseñanza Artística de Bellas Artes “Alfredo Santiago Pértile”, de Resistencia, pero su estilo devino de su búsqueda por deconstruir lo aprendido en la academia y preguntarse ¿para qué sirve el arte? Con la ilustración del libro Ecos de la Resistencia, de su padre el escritor Lecko Zamora, Haylly comienza a gestar su personalidad plástica narrando las memorias wichí a través de la simbología, de las creencias y del hacer de su pueblo.

Marcada por el peso de la palabra, lleva el nombre Siboney, un pueblo arrasado por la conquista española en la zona del actual territorio cubano; y el nombre Haylly por una oración quechua que se canta para celebrar las victorias al finalizar las batallas. De esta manera, con sus nombres hace de la memoria el eje de su obra, que en la presentación de la muestra “Las flores que nos corresponden” —en el Museo Provincial de Bellas Artes— cuenta: “Con mi arte trato de dar a conocer mi historia, que es la historia de mi pueblo. Como mujer wichí me es imperativo ayudar a que nuestros antiguos relatos no desaparezcan, que nuestros niños y jóvenes conozcan cómo las mujeres estrella llegaron desde el cielo trayendo consigo el caraguatá, una planta celestial que no solo nos regala su fibra para tejer, sino también nos da su fruto como alimento y medicina. Parte de  la vida de la mujer wichí gira alrededor del chaguar y el largo proceso de elaboración de los tejidos. Nuestros tejidos son las obras que expresan nuestra historia y mis cuadros representan la labor de las mujeres en la historia wichí”.

¿Podrías contarnos cuál es la relación que existe en la cosmogonía wichí entre las mujeres, el arte y lo sagrado?

Dentro de la cultura wichí, las historias antiguas hablan de que las mujeres vienen del cielo, y a estas mujeres se les llama mujeres estrella. Ellas descendieron junto con el chaguar. Lo que une el cielo y la tierra es la cuerda de chaguar por la que bajaron, por eso se le da una importancia muy grande a esa planta. Ahora el pueblo wichí es reconocido por sus yicas, y esa planta vino del cielo también. En las obras que presenté en el MUBA están esos dos elementos, la mujer estrella y la manera de trabajar actual. Es parte de la cultura de la mujer en los pueblos wichís, hacer todo ese proceso de recoger la planta, buscarla, procesarla hasta volverla hilo, un trabajo en conjunto que define la relación entre las abuelas, las madres, las hijas y que preserva esa tradición del tejido. Se dice que las personas que van a tejer tienen un sueño, y que en ese sueño les enseñan a tejer. A una de mis hermanas le pasó, y aprendió a tejer en telar, y a mi otra hermana también. Pero yo no fui seleccionada para eso.

¿Qué tipo de materiales usás para pintar?, ¿guardan alguna relación con las técnicas ancestrales?

Yo pinto con acrílico, y eso tiene que ver con mi entrada a la academia, donde hay ciertos cánones que tienen que ser como dice la academia. Para poder encontrar mi estilo, la forma en la que quiero pintar, he tenido que desaprender algunas cosas, que por otra parte no está mal haber aprendido. Haber pasado todos esos años estudiando te ayuda a ver las cosas de una forma, pero cuando quieres encontrar algo que te distinga, ahí tienes que desaprender. Entonces comencé mi búsqueda con la pregunta sobre qué puedo hacer para que mi pintura esté relacionada con mi historia.

Decías que tuviste que hacer un camino para desaprender lo aprendido y encontrar tu estilo. ¿Cuál es tu estilo?

En este momento, luego de ver y de buscar, mi inspiración está en los murales de los zapatistas. Tanto en el color como en su sencillez. Además de que he querido enfocarme en hacer pinturas o dibujos sencillos, pensados en niños. Que sean colores brillantes y atractivos. Mi estilo también está relacionado con la historia de mi pueblo. Una de mis obras es de las mujeres estrella, que según la historia, cuando hablaban les salían chispitas de luz de la boca. He ido variando, al principio de su boca salían colores, luego pensé en que fuera la wiphala. También comencé a colocar diseños wichí. En una de las obras que está en el MUBA, la parte del dibujo que forma el suelo está hecha con el diseño de lo que sería el camino y en la parte de arriba, del cielo, está el diseño de las semillas de chañar, que también es parte de la alimentación del pueblo.

Ilustraste Ecos de la Resistencia, ¿qué nos podés contar del proceso de narrar una historia en ilustraciones?

Se trata de dibujos que había hecho a lo largo de los años, y que mi papá fue recolectando y guardando porque le gustaban. La portada, incluso, que era un cuadro que yo no había hecho especialmente para el libro, pero él los adaptó. Parte del desarrollo de mi obra comienza también con ese libro. Antes pintaba, pero mi vida no parecía conectada a la pintura. Ahora sí, ahora hay un plan. Ecos de la Resistencia terminó siendo lo que me ayudó a llegar a este punto en la vida. Yo hasta entonces hacía algo que solo estaba en mi mente y papá decía: “Esto puede ser esto y esto”, y encontraba un significado dentro de la historia wichí. Me imagino que nos pasa a todos los artistas, que podemos representar algo que está dentro de la mente colectiva, que somos un medio para poder plasmarlo aunque uno no lo busque. Miro a varios artistas indígenas en el mundo, y creo que todos vamos hacia eso: a poder conservar nuestra cultura o unir la cultura occidental con la indígena, mostrar que podemos vivir juntos, porque al fin y al cabo estamos acá, ninguno de los dos nos vamos a ir.

La artesanía, el arte

Se suele hacer una distinción entre arte y artesanía. ¿Nos podrías hablar de esto?

Si ves el arte comercial, donde se crean cosas parecidas porque se venden, entonces sería a la inversa, están bajando lo que sería el arte de la artesanía para hacer producción en serie. Es una eterna discusión. ¿Qué es arte y que es artesanía? Pero muchas familias que viven de la artesanía producen en serie las cosas que más se venden, pero sin embargo tienen cosas que hacen más a su gusto y en eso está lo diferente. El hecho de que lo hagan en serie es porque necesitan vivir, al igual que un artista que produce cantidad de cuadros iguales sólo para vender. Pero para mí, la artesanía es arte. Tiene su tiempo, expresa el espíritu de la persona y eso es así especialmente con el tejido wichí. Yo no puedo hacer todo el tema de ir contando los puntos para crear el diseño, es muy complicado y las mujeres, las ancianas, lo hacen en su mente. No tienen un gráfico que les explique cómo hacer, en el tejido wichí todo está en la mente. Por eso existe esa interacción entre jóvenes y adultos, se enseña mientras se va haciendo. El barro también, la cerámica, tiene su tiempo. Dentro de los pueblos indígenas tu guía es la persona que te enseñó, y vos mismo tenés que estar, tú eres tu libro, no hay libros que te digan. En un pueblo se aprende así, de persona a persona. Un anciano es un libro para los más jóvenes. Hay pueblos indígenas que han desarrollado más su cerámica, otros más su tejido y los han elevado a la posición de arte. Creo que tiene que ver con que los seres humanos siempre buscan las cosas bellas, y que cualquier persona que ama su trabajo y le pone su espíritu a lo que hace va a terminar haciendo una obra de arte, porque todo su conocimiento va hacia algo bello para los demás y para él. Y así es que ya no está esa línea que separa al arte de la artesanía.

La muestra Las flores que nos merecemos puede visitarse escribiendo a area.educacion.muba@gmail.com

(*) Comunicadora Social.