De la urgencia a la atención integral

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Por Melisa Sotelo¨*

La línea 137 nació en octubre del 2006, cuando Néstor Kirchner, por entonces presidente, decidió llevar adelante un programa que anime a las mujeres víctimas de violencia a pedir ayuda, y que fuera el Estado el encargado de ofrecer respuestas. En aquel momento quien estuvo al frente como creadora y coordinadora del dispositivo fue la licenciada en Psicología Eva Giberti.

Aquel programa tuvo alcance nacional y una de las provincias que adhirió fue Chaco. De esa manera se creaba en nuestra provincia la línea 137, que se encargaría de atender telefónicamente urgencias, llevar adelante abordajes territoriales en los barrios e ir a las localidades del interior, en donde se estuviera ejerciendo violencia machista. 

A partir de aquel momento se dio inicio a una transformación social y cultural que visibilizaría la violencia hacia las mujeres, y a partir de la cual el Estado comenzó a consolidar políticas públicas que apuntan revertir la desigualdad.

A partir de diciembre de 2019, con la creación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidades de la Nación, se establecieron nuevas líneas de trabajo que  apuntan a centralizar los dispositivos de atención de violencia por razones de géneros y descentralizar el seguimiento de los casos. 

Para llevar adelante las nuevas políticas públicas —cuyo fin es transversalizar la perspectiva de género y federalizar los servicios y dispositivos de asistencia, contención y tratamientos—, se crearon áreas de género en cada una de las localidades y se centralizó su diagramación en un Plan para prevenir y erradicar las violencias por razones de género. Esas áreas dependen de la Unidad de Coordinación y Monitoreo de Políticas Públicas para la Igualdad, de la Vicegobernación, y de la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros. En la actualidad, de los 69 municipios, 42 cuentan ya con sus correspondientes áreas de género que dependen del municipio. 

Para lograr la coordinación centralizada del programa que genera respuestas a esta “pandemia en las sombras” —como se suele llamar a la violencia patriarcal—, se estableció la Resolución 360: una normativa conjunta entre la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros con el Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Seguridad y Justicia, en la que a partir de febrero 2020 se realizó el traspaso de la Línea 137 a la órbita de la Secretaría, anteriormente dependiente de Desarrollo Social, al igual que el Centro de Atención a Víctimas de Violencia de Géneros (CAVV).

En el transcurso de estos quince años, desde la creación de la línea 137 se ha avanzado significativamente en el abordaje y tratamiento de las violencias. En 2006 el propósito era alentar a realizar la denuncia y poder visibilizar la problemática; ahora se cuenta con una cartera nacional, provincial y con áreas locales que ejecutan programas coordinados que apuestan a revertir las desigualdades y a generar herramientas para la libertad en claves de igualdad. Aunque falta recorrer un largo camino para la emancipación y erradicación de las violencias por razones de géneros,

La línea 137 recepciona las emergencias y urgencias de Resistencia y del Gran Resistencia. “Trabaja exclusivamente de manera telefónica, salvo que haya que hacer un alojamiento en un hogar de tránsito o exceptuadas intervenciones, como articular con la comisaría más cercana al domicilio de la víctima”, explica Pablo Aguirre, operador de la línea.

Este servicio atiende alrededor de 500 llamadas por mes, que llegan a la línea de múltiples formas. “Puede llamar la persona que sufre violencia, pueden llamar de la comisaría, puede llamar un anónimo o un vecino”, agrega Aguirre.

Para garantizar el efectivo funcionamiento de la línea 137 se agregó la Guardia contra violencia de géneros (3624970852), que además de llamadas puede recibir mensajes de whatsapp y tiene alcance para toda la provincia. “Ambas están compuestas por distintos equipos y diferentes operadores. La línea 137 en su mayoría tiene operadoras y operadores y un equipo de abogadas que se encargan de hacer los envíos al Poder Judicial. Y la Guardia de géneros tiene operadoras, psicólogas y abogadas”, explica Paula Oviedo, Psicóloga Social a cargo de la Coordinación de la red victimo asistencial. Oviedo, que también es Técnica en Niñez, Adolescencia y Familia, es la encargada de realizar los seguimientos y derivaciones.

“Una vez que las llamadas ingresan, se las carga en la plataforma victimo asistencial, una abogada hace la lectura de la denuncia, se hace el envío de esa denuncia al Poder Judicial, con sugerencias de medidas a tomar. Las más comunes son la restricción de acercamiento, el cese de hostigamiento, la exclusión de hogar y, en casos graves, la detención del agresor. Siempre escuchamos a la víctima para tomar las medidas y hasta que ella no esté decidida no avanzamos”, señala Oviedo sobre el procedimiento.

La promulgación del Decreto N° 449/20 creó la Plataforma Victimo Asistencial, que unió a todos los equipos de trabajo de la provincia, líneas de atención 137, guardia y áreas de género municipales, CAVV, Poder Judicial y las comisarías de la mujer, lo que permitió que las personas responsables de la coordinación específica de cada área, tengan acceso a la historia de cada caso a lo largo del tiempo. 

A su vez, estos dispositivos, que forman parte de un Plan Integral, aseguran capacitaciones permanentes a sus trabajadores. Actualmente se trabaja en la creación de un espacio institucional para la supervisión y el seguimiento de los profesionales. Y disponen de servicios de tratamiento psicológico para las víctimas, así como de grupos terapéuticos de oficios y esparcimiento para las mujeres y población LGBTI que asistan al Centro de atención a Víctimas de Violencia, porque, como dice la Lic. Glenda Duran, Coordinadora del CAVV, “se trata de mujeres que nunca han vivido otra experiencia y no conocen otras formas de vida posible”. 

*Comunicadora Social